2º RAID SANTA CRUZ-LAS TERESITAS

Luego de la exitosa primera excursión (ver aquí >>) repetimos la aventura con los siguientes patinadores: Carola, Amparo, Susana, Santi, Pablo, Fran y Rui, además de las estrellas invitadas de TenerifePatina, Masi y Adrián (lamentablemente no estuvieron Elena y Vicente por un malentendido de horarios). Un par de novatos que andaban por allí también querían unirse a la comitiva pero finalmente desistieron, tal vez por nuestro aspecto intimidante de patinadores "expertos"?


Los intrépidos patinadores

El día que nos tocó no era tan bueno como la otra vez: clima otoñal, vientito fresco y amenaza de lluvia. Además teníamos que acelerar el proceso sino nos habría pillado la noche en pleno viaje.... Arrancamos así desde el auditorio con un cierto retraso (gracias al temple caribeño de Fran) y aunque el ritmo inicial fué lento, de a poco los patinadores fueron formando un trencito compacto y veloz, que entusiasmaba a los niños y asustaba a las viejitas. Todo fué bien hasta llegados a la zona norte del Puerto: para evitar un tramo no patinable de acera, resulta que nos metimos en una zona no abierta al tránsito humano, y justo pasaba por ahí una patrulla de la Benemérita, que nos conminó a abandonar de inmediato esa vía. Por un momento evaluamos si nos convenía discutir con los uniformados, desobedecer, o tomar el tramo feo de acera... Decidimos optar por la última opción, lo que nos arruinó un poco el paseo. Para colmo de males, justo en ese momento empezó a gotear, el cielo estaba encapotado y con pinta de querer llover en serio. Fué así que el Maestro se sacó el cinturón, armó un trencito y se puso a tirar cual locomotora enloquecida (con viento en contra, cuesta arriba y arrastrando unos 150 kilos de humanidades variadas). Cuando San Andrés estuvo ya a la vista, al comienzo de la bajada que llevaba a destino, el Maestro enrolló la lengua y relajó un poco las piernas y el culo, así el grupo bajó tranquilo y alegre hasta la playa. La primera parte del viaje, a pesar de la policía y el maltiempo, se cumplió con casi 10 minutos de ventaja respecto a la excursión anterior!



Como el día no daba para playa, descansamos unos minutos y emprendimos el regreso. Santi se dió a la fuga, y solo lo alcanzamos cuando ya se empezaba a caer solo debido al cansancio. Las mujeres también venían un poco cocidas, en efecto una grieta le hizo perder el balance a Amparo, quien se fué de culo al suelo, no sin antes desencajarle la cadera al Maestro. La peor en todo caso fué la protagonizada por Susana, que llegando al Auditorio y en pleno cruce de una calle se fué directa al suelo, sin motivo aparente y arrastrando en su caída al pobre instructor (dejándole codo y rodilla machacados).

De todos modos, Susana se hizo perdonar con una suculenta torta de las suyas, que fué consumida en cuestión de segundos junto a las castañas de Santi y las cervecitas brindadas por el club. Ya siendo de noche, los que todavían tenían fuerzas dieron un par de vueltas por el pulido piso alrededor del Auditorio, al cabo de lo cual nos despedimos hasta la próxima vez. Otra gran aventura sobre ruedas!







Cierre de temporada